martes, 13 de noviembre de 2007

Reflexión en torno a la comunicación

Permítanme empezar con una anécdota personal: De niña escuché la palabra "ósculo" a la profesora de Religión. Llegué a mi casa muy preocupada a contarle a mi madre que "¡la maestra de Religión decía malas palabras!" Ella tampoco sabía el significado, pero lo buscó en el diccionario y nos reímos mucho cuando lo descubrimos... Estoy segura que hoy, pocas personas de habla española utilizamos esa palabra.

Maturana y Varela anotan que "El fenómeno de la comunicación no depende de lo que se entrega, sino de lo que pasa con el que recibe".

Creo que una tarea irrenunciable de la academia es propiciar el debate, pero desde la construcción, la convergencia. Solo de esa forma podremos aportar y proponer. La reflexión sobre el idioma y los lenguajes o cualquier otro punto debe partir del deseo de construir puentes. Si el idioma no cuenta con palabras, se crean, el caso es consensuarla. El idioma es cultura, hacer uso adecuado del nuestro es un deber, pero insisto, cerrarse a resignificar o bien proponer otros términos para lograr "decir y decir-nos" es dejar de crecer culturalmente.

Veamos por ejemplo, la forma en que nos referimos a nuestras acciones en los entornos virtuales: los programas "se cargan", "corren", existen documentos muy "pesados" y es necesario "comprimirlos" (aunque por supuesto, son virtuales), porque de lo contrario no es posible "subirlos" o imposible "bajarlos". Esto para mencionar algunas de las palabras que se resignifican con el uso de las nuevas tecnologías.

Por otra parte los vocablos adaptados del inglés no son solo e-learing o e-blending, también escucho con mucha más frecuencia de la que querría: "cliquear", "chatear" , "zippear". ¿Qué sucede? que son términos que las personas jóvenes (y no tanto) identifican como "elementos de dominio común" porque los comunica con otras personas de otras latitudes, con mayor facilidad. Citando a los mismos autores: "En el caso humano...las palabras denotan corrientemente elementos del dominio común entre seres humanos, sean estos objetos, estados de ánimo, intenciones y demás".

Pero al menos son palabras... ¿qué pasa con :), :(, ;), tqm, ./, y todos los demás códigos que estos entornos propician para "comunicarse"? Con el auge de ellos me queda claro que las personas necesitamos eso: comunicarnos y no solo con la persona que habla su idioma, hoy necesitamos comunicarnos con todas las personas... La cosa es: ¿Está muriendo nuestra cultura? o es que estamos siendo parte de un re-nacimiento?

Un abrazo.

Xinia